martes, 15 de diciembre de 2009

LA GEOPOLÍTICA ANTICUADA, LA GEOPOLÍTICA MODERNA- Propuesta para la modernización de esta importante herramienta del conocimiento.

La geopolítica sufrió un largo rechazo luego de la Segunda Guerra Mundial. Los  conceptos atávicos generados por los pensadores de inicios del siglo XX no fueron renovados a tiempo, relegando a la geopolítica a un congelamiento conceptual que distorsiona el estudio del mundo contemporáneo. Es necesaria la revisión de conceptos y el empleo de las modernas metodologías para rescatar a esta interesante herramienta de análisis del atraso en que se encuentra.

La geopolítica se ha resistido a través del tiempo a definiciones y sistematizaciones teóricas modernas. En su origen hallamos a geógrafos que intentaron explicar las relaciones de los estados con la naturaleza geográfica de sus entornos, acompañada de simbolismos biológicos producto del furor de las nuevas teorías darwinianas de la época. Este “estilo” de la geopolítica derivó en el entendimiento del territorio como un “espacio vital” que determinaría el poder y el bienestar de las naciones. Antes de la Segunda Guerra Mundial el mundo aún vivía los finales de la era agrícola en la que el territorio jugaba un rol preponderante en la economía. Finalmente el siglo XX vio la consolidación de la industrialización y el siglo XXI la consolidación de la economía financiera y el comercio mundiales, con todos sus defectos y virtudes. Esto ha relegado la importancia del territorio como fuente del poder. La agricultura ha mejorado con la biogenética y el empleo de nuevas técnicas de irrigación que permiten su desarrollo casi en cualquier terreno. Por otro lado, el comercio global permite el intercambio de bienes agrícolas de manera eficiente y a menor costo que muchas de las producciones locales. En resumen, los estados ya no necesitan obtener mayor cantidad de territorio para generar riqueza, la cual compran al vecino y la revenden con utilidades.

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  Frederich Ratzel (geógrafo) – creador de la doctrina del “espacio vital”

Por otro lado, el desarrollo tecnológico ha abierto las puertas a nuevas maneras de generar riqueza mediante el desarrollo de productos electrónicos (Japón), software informático (India), comunicaciones (Irlanda), biotecnología, por solo mencionar algunos. A excepción del petróleo y el gas, el mercado de las materias primas ha perdido relevancia en el porcentaje que comparte del comercio mundial, considerándose aquellos países que basan su economía en la exportación de los mismos como de segunda magnitud (Perú). Aparte de los conflictos derivados por el control del petróleo, la pugna en el mundo del siglo XXI está signada por el control de los mercados. La idea geopolítica de los conflictos por el control de las fuentes de agua no es nueva, pero pierde vigor desde una perspectiva económica ya que el agua continúa siendo un elemento barato. Más económico es firmar acuerdos por el empleo del agua que lanzarse a una costosa guerra, relación causa-beneficio que algunos analistas no tienden a tomar en cuenta.

Si existe alguna constante en el globo estos son los mercados. La forma de interacción dentro de los mismos puede ser de corte privado (capitalismo puro), comunitario (socialismo) o estatal. Sin importar realmente cuál de estos modelos los actores empleen, lo importante es vender lo que se produce y comprar lo necesario al mejor precio. Desde esta perspectiva se entienden las acciones políticas de los estados modernos, que deben contribuir a que sus ciudadanos logren insertarse en el mercado mundial con la mayor ventaja posible. La geopolítica moderna debe estudiar esta interacción mercantil comprendiéndola desde una visión geográfica lo cual dará un mejor entendimiento de las complicadísimas interacciones políticas globales.

Conceptos geopolíticos anticuados como el “hinterland”, “heartland”,  el espacio vital, “el efecto ameba” y el “expansionismo territorial”, pierden relevancia ante la evidencia de los modernos procesos políticos y económicos, además de la evolución en materia de comunicación. Cabe resaltar que la única nación del mundo moderno que continúa una política expansionista de orden geopolítico son los Estados Unidos. Hay que precisar que es la única potencia con capacidad de despliegue militar global y posee cientos de bases en todo el mundo. La invasión a Irak, Afganistán, la probable acción militar sobre Irán, son evidencias que los norteamericanos están dispuestos a invadir naciones si necesitan lo que poseen. El terrorismo islámico es consecuencia de esta expansión imperialista que arrasa con los derechos civiles en Oriente Medio .

Este concepto geopolítico anticuado, sigue siendo inculcado a los militares latinoamericanos que asisten a las escuelas de formación norteamericanas, tal como los militares colombianos, que están convencidos de una inminente invasión venezolana, para beneplácito de los norteamericanos. No es casualidad que el gobierno brasilero adquiera submarinos franceses de propulsión nuclear apenas descubrieron las enormes reservas de petróleo frente a Sao Paulo ¿Quién podría ser su amenaza? Recordemos que hace dos años la IV flota de los Estados Unidos fue reactivada y podría constituir una amenaza para la región sudamericana.

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Sistema de Información Geográfica (GIS) – tecnologías empleadas para el análisis geográfico de aspectos económicos, sociales, ambientales y políticos.

El estudio de la geopolítica moderna debe apoyarse en la metodología de las ciencias políticas con el apoyo de los modernos sistemas de estudio geográfico y la data contenida en internet, herramientas con las que se logra obtener una interpretación más realista de los acontecimientos mundiales, la prospectiva internacional y las oportunidades que la nación puede aprovechar para su desarrollo. Esta visión moderna de la geopolítica ayudará a curar la vieja costumbre de considerar a los demás estados, cómo amebas expansionistas (salvo la excepción señalada) y entender las relaciones internacionales en su real dimensión que, principalmente radica en el comercio global, aprovechando las oportunidades, neutralizando las posibles y reales amenazas, y corrigiendo las desventajas competitivas de la sociedad.

LA EXPEDICION DE LOS DIEZ MIL

Jenofonte

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Ciro, el joven hermano del rey persa Artajerjes II, pensó en destronar a su hermano mayor. Para tal fin reunió un numeroso ejército Persa al cual se le unió otro ejército mercenario griego reunidos por Clearco. Quince mil griegos marcharon con engaños hacia su destino teniendo como desenlace la famosa batalla de Cunaxa, cerca de la actual Bagdad. Las tropas de Ciro hubieron de ganar la batalla, pero debido a su temeridad, Ciro fue muerto por la guardia personal del rey Artajerjes. El ejército persa se dispersó y los griegos se encontraron solos lejos de su patria y en territorio enemigo. Estos se mantuvieron unidos para no ser atacado por los persas, pero el rey Artajerjes atrajo con engaños de repatriación a los generales griegos asesinándolos. Solos y sin líderes, los soldados griegos eligieron nuevos generales para que los conduzcan de regreso. Así es como eligieron a un joven ateniense llamado Jenofonte para liderar la azarosa retirada de los diez mil mercenarios griegos. Jenofonte (430 A.c.) nació en el seno de una familia terrateniente y acomodada. Su educación fue privilegiada, llegando a ser discípulo de Sócrates.

Con gran habilidad, Jenofonte, quien no ostentaba ningún cargo militar condujo al ejército griego por territorio hostil y desconocido. Tomaron la ruta del Río Tigris hacia su naciente. Atravesaron el territorio de los bárbaros armenios, siendo constantemente hostilizados. Luego de cuatro meses llegaron a Trebisonda, en la costa del Mar Negro. Luego costearon el Bósforo hasta que pudieron ser transportados en embarcaciones a Europa, en donde Jenofonte entregó el mando al general Tibrón.

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En total, la expedición había durado un año y tres meses. El relato fue escrito por el propio Jenofonte y en griego se denomina la Anábasis o la expedición. El relato consta de siete libros (a modo de capítulos) y describe con mucho detalle la retirada de los mercenarios griegos en clave helenística. El relato de la batalla de Cunaxa sirvió de inspiración para relatos bélicos posteriores, incluido La Guerra de las Galias de Julio César, quien tenía al Anábasis con seguridad como una de sus lecturas favoritas.

La Anábasis es un inspirador libro para quienes desean comprender lo que realmente significa el liderazgo y el patriotismo en esta saga de hace más de dos mil años.

domingo, 13 de diciembre de 2009

LA VIRGEN Y LOS TANQUES

Las contradicciones de la poderosa clase política del Perú

Como un ejemplo de las incongruencias de la clase política, basta un análisis de los eventos del día martes 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción interrumpida por la estridencia de de las máquinas de guerra, contradictorio mensaje para una sociedad mayoritariamente católica y deseosa de la paz.

virgen y tanques

El desfile militar no es un sacrosanto evento que debe llevarse a cabo como una obligación. En la década de los ochenta este fue suspendido varias veces debido a la inseguridad y la posibilidad de un ataque terrorista. En julio de este año se suspendió debido a una gripe que no ha cobrado más víctimas que las gripes estacionales, pero que ha servido para adquirir vacunas de multimillonarios laboratorios. Pero el inquilino de palacio autorizó y asistió al pasacalle de los juguetes de guerra chinos. Hasta aquí no sería mayor problema, pero la contradicción empieza por la intromisión de los asuntos de la defensa durante una fiesta religiosa, la de la Virgen María.

El artículo 50º de la constitución política del Perú, el Estado se compromete a prestar su colaboración a la Iglesia y eso debe incluir el respeto a las fiestas de guardar. Un desfile militar no es el festejo más apropiado para la mayoría de creyentes, pero en lo curioso de las contradicciones, el ministro de defensa, quien dice que confiesa la fe católica, y el obispo de Lima, quien pertenece al mismo grupo religioso han avalado el desfile castrense, al igual que el obispo de la rama militar que lo observó bien sentado desde la tribuna oficial.

¿Por qué no ha elevado su queja el obispo responsable de la diócesis de Lima, tan inclinado a la intervención política?

¿Por qué no se organizó el desfile el día lunes haciendo un feriado puente más de las docenas que el mismo gobierno ha promulgado anteriormente?

¿Por qué se muestra en público aparatos militares que ni siquiera se han adquirido?

¿Las autoridades del Estado, que se dicen católicas, no deberían hacer respetar las fiestas de guardar?

Este comentario no es por cucufatería, en realidad tiene la intención de demostrar las contradicciones políticas y personales de quienes ostentan un excesivo poder sobre nuestra desigual sociedad. Desde el gobierno, se están tomando decisiones apresuradas e irreflexivas que luego son duramente criticadas por la opinión pública. Los actores políticos se quejan de las críticas, pero no se dan cuenta que son sus propios actos y decisiones las que provocan las reacciones de la sociedad civil.

La mediocridad del liderazgo político y militar se refleja en los actos, poses y reacciones más cercanas a una reacción infantil que al empleo de la inteligencia y la madurez política. Esto se refleja en la torpe conducción de las relaciones bilaterales con Chile, el ridículo trato del caso del “vendedor de  información” peruano (un individuo al que no se le puede denominar espía), la sombra de dudas sobre la honestidad de generales y almirantes, el elocuente silencio del caso “Petrogate” (petroaudios), etc. La mediocridad de la conducción institucional se refleja en actos como estos.

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Finalmente, ¿los tanques chinos son la mejor alternativa para las necesidades del ejército? Recuerden que en Tiananmen esos tanques fueron detenidos por un solo hombre. En la guerra moderna, los carros blindados de combate  son aparatos que caminan rápidamente hacia la obsolescencia. Es problema de los chilenos gastar millones de dólares en máquinas de guerra fácilmente neutralizables, tal como lo demostró Jezbola al acabar con una división completa de “Merkavas” en el Líbano el 2006 (tanques de fabricación israelita, promovidos como los mejores del mundo) derrotando al poderoso ejército israelita.

Espero que las fuerzas armadas realicen una adquisición planeada, honesta  e inteligente, de un equipamiento que cubra las necesidades para al menos 30 años (tal como lo está realizando Chile) y que los desfiles militares sean una verdadera celebración patriótica y no un improvisado parche en el calendario cívico, improvisación que refleja la mediocre calidad del mando político actual.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Alerta Señal al aire

microfono

El día de ayer, 9 de diciembre, Alerta Señal espacio creado y conducido por el reconocido periodista Herbert Mujica salió al aire desde las ondas de Radio Moderna. Numerosos colegas y amigos del valiente y polémico comunicador se dieron cita en el estudio para inaugurar este reconocido espacio que surgió en internet. Mujica llena el vacío político que enferma al periodismo nacional y lo vacuna contra la costumbre de decir las cosas a media voz, de la hipocresía y el servilismo ante los poderes fácticos de nuestra sociedad.

Herbert, recibe desde Pro-Intellectum nuestra felicitación y continua colaboración.

Señal de Alerta se escuchará los días lunes y miércoles a las 4:00 pm en radio Moderna 930  AM.

Iván Izquierdo

sábado, 26 de septiembre de 2009

RELACIONES CIVIL-MILITARES, UN CAMINO MINADO DE INCOMPRENSIONES

Porqué el desconocimiento de conceptos básicos distorsiona el diálogo político.

El coronel se pasea de un lado al otro del escenario. Los numerosos emblemas de bronce que lleva sobre el uniforme le brindan un aire de haber hecho muchas cosas importantes. El despreocupado auditorio escucha su disertación acerca de la identidad nacional .
- … ¡La identidad nacional se basa en el orgullo de nuestro origen en el imperio de los incas!... – no es exactamente lo que la audiencia desea saber. El coronel continúa con la peculiar inflexión de voz que sobresalta a los desacostumbrados civiles.

- … ¡Somos una sola sociedad!... – exclama casi a gritos - … ¡Es el colmo que algunos deseen separar a la sociedad civil de la sociedad militar… esto es un acto imperdonable!- el coronel muestra su legítima indignación.
(Hecho real que dejaré en el anonimato para no herir susceptibilidades)

El ministro de defensa responde a las preguntas del periodista .
- … mira Jaime [De Althaus], hay personas que intentan separar a la sociedad. No existe una sociedad civil, otra política y otra militar, ¡la sociedad es una sola!... – sentencia iracundo el ministro Rey.
(La HoraN, 24 setiembre 2009)

¿Tienen razón las afirmaciones del coronel como las del ministro? Sí y no.

Son numerosas las veces en las que escucho este tipo de argumentos entre la milicia peruana y algunos funcionarios de gobierno. Este es un ejemplo de uno de los factores que impiden el correcto entendimiento entre la sociedad civil y las fuerzas armadas, la comunicación y el diálogo que a veces se encuentra minado por el prejuicio y la intolerancia.

En realidad, ambos personajes están malinterpretando el concepto aunque aciertan al afirmar que somos una sola sociedad, o al menos eso queremos ser (algunos sociólogos no estarían de acuerdo). El problema está en la forma en que interpretan la frase sociedad civil. Es natural que los oficiales de las fuerzas armadas se les dificulte reconocer el concepto de sociedad civil, el curriculum de la formación en las escuelas militares no incluyen cursos de teoría política. La preparación militar está orientada hacia la tecnología, la historia y a ciertos aspectos de las humanidades, como en el caso de los oficiales de inteligencia. Es por esto que se ha producido una corriente interpretativa del concepto sociedad civil basado en el reduccionismo lingüístico de lo militar contrastado por su antónimo: civiles. De allí que se acusa a las ONG de pretender “separar” a los militares de la sociedad, estorbar su labor, acusaciones acompañadas de epítetos de todo calibre. El discurso se ha profundizado tanto que el propio vicepresidente y el ministro repiten la misma letanía. La coincidencia con las amenazas al Dr. Salomón Lerner, el más notable ejemplo de servicio ciudadano desde la “sociedad civil”, convierte las malas interpretaciones en un grave problema (y peligro) al que se le debe poner fin.

Es cierto que las ONG pertenecen a la sociedad civil, pero primero debemos entender que significa sociedad civil y cuáles son las instituciones que pertenecen a la categoría, cosa que traerá más de una sorpresa.

La sociedad civil como concepto general fue acuñado en el siglo XIV por Marsilio de Padua. En su obra “Defensor Pacis”, Marsilio coloca la primera piedra de los cimientos de la separación entre el poder del pueblo y el gobierno de la época, que a la sazón era disputado entre el Emperador y el Papa. Marsilio entendió que el pueblo (ciudadanía) debería jugar un rol más activo en su propio destino, además exigió que el Emperador ejerza su autoridad independiente del poder del Papa. Debido a sus revolucionarias ideas, Marsilio fue excomulgado y hostilizado (cualquier similitud con la realidad actual es mera coincidencia).

A través de los siglos, el concepto fue tomando forma, aunque en realidad las luchas por los derechos ciudadanos forjaron el concepto tal como lo conocemos hoy. En resumen la sociedad civil son “todas aquellas instituciones que no pertenecen al Estado, a las estructuras del mercado o a las élites dirigentes” concepto enunciado por Hegel en el siglo XIX (Sohr 2008). ¿Cuáles son estas instituciones que no pertenecen al Estado? Lógicamente son las ONG, organismos no gubernamentales, definición muy genérica que oculta y distorsiona la realidad. Algunos son fundaciones, otros son institutos, organizaciones sin fines de lucro, sindicatos, gremios, asociaciones indígenas, etc. Lo que más puede sorprender a algunos es que también pertenecen a la sociedad civil, la iglesia a la que asiste el ministro Rey, la Asociación de Oficiales Generales y Almirantes (ADOGEN) a la que pertenece el vicepresidente, así como todas las asociaciones de oficiales y personal subalterno de las fuerzas armadas. En stricto sensu podrían ser denominadas ONG ya que son asociaciones privadas voluntarias que no pertenecen al Estado, si no a los miembros que la conforman, independiente de su condición de servicio activo o retiro. Son tan independientes del Estado que varias de ellas abogan por la mejora de las remuneraciones militares, justo reclamo que hasta el momento ha caído en saco roto.


De la misma forma, las organizaciones de derechos humanos abogan por los derechos de la ciudadanía ante el Estado. El reclamo por lo general implica a las instituciones militares que son el sector (del Estado) que ejerce el legítimo derecho al “monopolio del empleo de la violencia” (otro término político-jurídico que no es una peyorativa implicancia de violencia de los militares, pero que es mal interpretado). Las ONG de derechos humanos como elementos de la sociedad civil, es decir agrupaciones de ciudadanos organizados para tal fin, representan el reclamo ciudadano a limitar el empleo de la fuerza por parte del Estado. Es el necesario contrapeso político que protege a la sociedad de los excesos que podrían ocurrir durante los estados de excepción. Estas ONG suplen el rol de los casi inexistentes partidos políticos. El partido más organizado del Perú, el APRA hoy en día está en el poder y en control del Estado, por eso la crítica involucrará su gestión, así como el partido la ejerció cuando se hallaba en la oposición.

La clarificación de estos conceptos ayudarían a evitar el reduccionismo argumentativo en el enfrentamiento de los intereses ciudadanos versus la gestión del Estado. Como hemos visto este no es un fenómeno nuevo, es una tensión que se ha forjado durante siglos. El actual problema de la lucha contra la subversión se verá envuelto en las mismas tensiones. Las organizaciones ciudadanas, es decir los ciudadanos reunidos voluntariamente con un fin específico (en este caso las asociaciones pro-derechos humanos) reclamarán al Estado (FFAA) los excesos que algunos de sus miembros pudieran cometer durante las acciones armadas y no es responsabilidad de estas asociaciones reclamar al Estado por los derechos de los militares (Aunque siempre condenan la violencia y la muerte de los miembros de las fuerzas del orden). Las fuerzas armadas se hallan bajo la tutela del Estado quien debe velar por sus derechos y exigir el correcto cumplimiento de sus deberes.

El Estado, las fuerzas armadas y la sociedad civil deben comprender que los objetivos son los mismos, el enemigo es común y afecta los intereses de todos por igual. Para las fuerzas armadas lo importante es identificar al enemigo correctamente sin involucrar a ciudadanos inocentes. Asimismo, la sociedad civil debe comprender que la lucha en contra fuerzas irregulares se torna muy difícil debido a la mimetización de los subversivos con la población, cuya colaboración es crucial. Cualquier polarización de la crítica y el empleo de argumentación errónea solo favorecen a quienes desean destruir el estado de derecho y la endeble democracia que estamos construyendo.

Bibliografía:
- Sohr, Raúl. El Mundo y sus Guerras. Random House Mondari. Segunda Edición. Santiago 2008.

jueves, 24 de septiembre de 2009

EL QUE DUERME CON NIÑOS, AMANECE MOJADO


Sobre la necesidad de tener una adecuada inteligencia estratégica para proteger al Estado.


El refrán del título nos indica que hay que ser precavido y esto también se aplica a los Estados. De esto se trata la defensa nacional cuya línea de acción más amplia la constituye la inteligencia estratégica, es decir, el conocimiento de lo que sucede allende las fronteras físicas y mentales.

El Estado como estructura institucional al servicio de la sociedad es también sujeto de derecho y debe actuar como tal. Durante el frenesí de privatizaciones, funcionarios públicos y representantes subastaron la propiedad del Estado (es decir de todos los peruanos) al mejor postor. Algunos de estos acuerdos funcionan adecuadamente, otros no tanto y otros son un verdadero desastre como la privatización de la refinería de La Oroya de Centromin Perú, ahora en manos de la empresa Doe Run. Los funcionarios peruanos encargados de la privatización, no supieron – o no quisieron saber- que el propietario de la empresa, el multimillonario Ira L Rennert, es un conocido especulador empresarial que lucra con la deuda y quiebra de las empresas, según informan revistas de prestigio como Forbes y Businessweek . Si para el humilde investigador que escribe es fácil hallar esta información (inclusive puede cruzar información con el sistema de justicia de otra nación), para la maquinaria de un Estado debe serlo aún más. Para realizar un contrato de compra-venta de una propiedad inmobiliaria, lo normal es revisar el historial crediticio del potencial cliente. Un banco investigará todos los ingresos de una persona antes de otorgar un préstamo y así, podríamos enumerar muchas situaciones similares. ¿Por qué el Estado peruano no hizo eso cuando la empresa de Ira Rennert se presentó a comprar La Oroya? (En la práctica ha adquirido todo el pueblo, carretera y niños envenenados incluidos).

Suponiendo que el contrato ha sido firmado entre personas honestas, entonces lo que faltó fue una adecuada inteligencia estratégica que alerte sobre el propietario de Doe Run. En aquel entonces (1997), La inteligencia estratégica era inexistente. El servicio de inteligencia nacional, órgano encargado de esta delicada función, se encontraba secuestrado. Al contrario, las empresas privadas extractoras han contrataron los servicios de empresas de “seguridad” en las que trabajan demasiados oficiales retirados que, en buena cuenta, prestan un servicio mercenario de inteligencia, en contra de los intereses del estado y del pueblo peruano, faltando a principios básicos de ética y patriotismo. Este panorama coloca al Estado en una clara desventaja. La información privilegiada del sistema de inteligencia encuentra canales ilegales para llegar a empresas interesadas tal como se ha visto en el reciente caso del “Petrogate” (empresa BTR), el apócrifo atentado al presidente en el 2006 (empresa Forza), el escándalo de venta de información de la Marina del año 2007 (Grupo Atenea y Andrick Service), etc.

Es derecho y deber del Estado mantener el monopolio de la violencia. Esto es la voluntad popular manifiesta en la constitución política del Perú. Si el Estado renuncia a este deber, la seguridad –concepto que se diluye entre los intereses públicos y los privados, generalmente contradictorios- podrá ser ejercida por cualquier actor social o privado con resultados imprevisibles. La inteligencia debe ser potestad única y exclusiva del sector público, penalizándose el ejercicio por actores desautorizados para tal efecto. No debemos olvidar que el ejercicio democrático permite a la sociedad civil exigir cuentas al Estado por sus actos, en cambio, la empresa privada está libre del escrutinio público salvo por acción judicial. Se debe entender que el ejercicio privado de la violencia está lejos del control ciudadano, por consiguiente podría sufrir atropellos e incluso la muerte, tal como ha sucedido en los conflictos de las comunidades con las empresas extractoras de recursos naturales. Las empresas privadas no se rigen por prácticas democráticas, más bien son ejemplos palpables de organizaciones verticales en donde las relaciones humanas se parecen más a la de los gobiernos autocráticos o totalitaristas. Cuando esto se suma al empleo legal (no legítimo) de la violencia se obtienen resultados como los de Irak. El gobierno de los Estados Unidos contrató los servicios de empresas privadas de seguridad, reales ejércitos mercenarios, que han asesinado a cientos de ciudadanos. Esto es un grosero atropello a los derechos humanos que posiblemente permanezca impune.

Es deber del Estado proteger a la población. De la actividad privada solo es promotor y regulador, mas no es deber actuar en su defensa. El sistema de inteligencia debe cumplir el requisito básico de apuntar hacia los intereses del Estado, inclusive deberá protegerlo de amenazas al orden social y financiero como Doe Run. Es plausible la iniciativa del sector justicia el responsabilizar al representante legal de la empresa por la muerte del policía y por los heridos. Ya es tiempo que el gobierno impida los cabildeos y chantajes de las corporaciones que incumplen los acuerdos, además de utilizar a la población desorientada de La Oroya para este fin. La correcta inteligencia estratégica ayudaría a tomar las previsiones del caso e identificar las verdaderas amenazas al Estado y a la sociedad, y no dejarse engañar con fábulas creadas por irresponsables empresas privadas de “seguridad”.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

LA GUERRA IMPOSIBLE DE MÉXICO CONTRA EL NARCOTRÁFICO



El título del presente corresponde al del artículo de Mary Anastasia O´Grady del Wall Street Journal, quien nos invita a reflexionar acerca del narcotráfico y las ideas que se han generado alrededor de este terrible problema.

¿Es posible lograr una solución militar-policial a un problema económico? En el espinoso asunto del narcotráfico, son las leyes del mercado (identificadas desde la época de Adam Smith) las que determinan la aparición de mafias y el consumo de estupefacientes, no la voluntad política o militar de acabar con el flagelo. He sostenido con anterioridad la futil lucha que está costando la vida de jóvenes soldados, marinos y aviadores involucrados en una guerra que no se podrá ganar. El diario el Comercio informa hoy que el narcotráfico mueve 20 mil millones de dólares, es decir, podría comprar 10 mil helicópteros como el derribado el mes pasado a la Fuerza Aérea. ¿Algo no anda bien no?

Los invito a leer una opinión aparecida en el Wall Street Journal, diario emblemático del poder económico mundial que se atreve a discutir el tema. Somos los principales abastecedores de cocaina ¿No deberíamos discutir el asunto tambien en el Perú?

Iván Izquierdo

LA GUERRA IMPOSIBLE DE MÉXICO CONTRA EL NARCOTRÁFICO

Por Mary Anastasia O'Grady
14 set 2009
Wall Street Journal

México anunció recientemente que despenalizará la posesión de "pequeñas cantidades de drogas" —marihuana, cocaína, LSD, metanfetaminas, heroína y opio— "para consumo propio". Las personas que sean aprehendidas por las fuerzas del orden con cantidades de dichos estupefacientes que estén por debajo de los límites establecidos no serán procesadas. Una persona interceptada tres veces con cantidades por debajo del límite establecido, sin embargo, deberá por ley someterse a un tratamiento.
Para el gobierno del presidente Felipe Calderón, que se ha pasado los últimos tres años sumido en un combate mortal con los carteles del narcotráfico, esto parece contraproducente. ¿Acaso el gobierno se está rindiendo ante las realidades del mercado de estupefacientes? ¿O se trata de una astuta táctica de los combatientes del narcotráfico que todavía se acogen a la quijotesca convicción de que pueden acabar con los proveedores de
drogas?
La respuesta es que se trata de un poco de las dos cosas. Pero ninguna tiene importancia. El gran problema de México —y de hecho, el mayor problema de seguridad del hemisferio— es el crecimiento y el mayor poderío del crimen organizado, alimentado por las ganancias del narcotráfico. La nueva política de Calderón probablemente no resolverá nada en ese sentido. La razón es simple: la prohibición y la demanda convierten hierbajos sin valor en mercancía valiosa. Donde realmente se vuelve valiosa es al cruzar la frontera con Estados Unidos. Si la demanda en EE.UU. es robusta, entones los productores, traficantes y vendedores se enriquecen satisfaciéndola.
Los consumidores mexicanos ahora tendrán menor temor de ser castigados, algo que, en el caso de la marihuana, también sucede en EE.UU. Pero el tráfico sigue siendo ilegal y los criminales seguirán teniendo enormes incentivos para asesinar y sobornar con tal de eludir a las fuerzas del orden. La despenalización no retirará el dinero del negocio y, por ende, no reducirá la corrupción, la intimidación a las autoridades democráticas por parte de los carteles o el terror infligido en la población local por los magnates de la droga.
A pesar de todo, el intento de México de cuestionar el status quo que impera en la lucha contra las drogas merece reconocimiento. A diferencia de los zares antidroga estadounidenses, México al menos reconoce que repetir lo mismo una y otra vez esperando un desenlace distinto es una locura.
Debido a que a tantos estadounidenses les gusta consumir cocaína, el negocio ha prosperado durante las últimas cuatro décadas. La mayor parte del tráfico solía pasar por El Caribe, pero el patrullaje de las rutas marítimas por parte de las autoridades hizo que los proveedores optaran por rutas terrestres a través de Centroamérica y México. En sólo dos décadas, los capos de la droga mexicanos tomaron el control de la industria, añadiendo otras drogas a sus líneas de productos. Al pagar a sus empleados en drogas en vez de efectivo, también expandieron el negocio en su país; "mulas" de menor rango deben colocar su mercancía en el mercado local para convertir su sueldo en dinero. Ahora, los latinoamericanos se han convertido en consumidores. En otras palabras, la demanda y la prohibición en Estados Unidos han envenenado toda la región. A medida que sus ingresos se disparaban, los líderes de los carteles de la droga tomaron el control de grandes franjas del territorio mexicano. Los funcionarios que no se podían comprar con plata eran eliminados con plomo.
Cuando Calderón asumió el poder en diciembre de 2006, prometió restablecer el orden. Todo indica que su "guerra" se libra bajo la creencia de que una sociedad libre no puede ser presa del crimen organizado, no bajo la presunción de que la oferta puede ser extinguida. México pretende aumentar el costo del narcotráfico para que su flujo migre a otra parte. Casi 1.150 soldados y empleados de las fuerzas del orden han sido asesinados en los últimos tres años. Tras apostar su presidencia al restablecimiento del estado de derecho, Calderón ha tenido incentivos para argumentar que su ofensiva ha rendido frutos. Y no cabe duda de que haya tenido un efecto. En los lugares en los que el ejército ha hecho sentir su presencia, la anarquía ha disminuido. Miles de criminales han sido eliminados, ya sea por las fuerzas del orden o por pandillas rivales que ahora se enfrentan por el control de un mercado decreciente. Se han confiscado cargamentos de droga, interrumpido las vías de suministro tradicionales para químicos importados para fabricar metanfetaminas y despedido a funcionarios corruptos. Pero la guerra continúa. Los capos muertos se reemplazan, surgen nuevas vías de suministro para la elaboración de "meth" —la última descubierta proviene de Argentina— y la corrupción persiste. Los extorsionadores secuestran, roban y comercian con armas. También son innovadores. Ahora usan semi-sumergibles para transportar las drogas por mar.
Al despenalizar el consumo, México admite que la situación no está mejorando. El gobierno señala espera concentrar sus limitados recursos en perseguir a los productores, traficantes y distribuidores minoristas. Según la embajada mexicana en Washington, otro objetivo es acabar con la corrupción que proviene de la "libre interpretación de lo que constituye la venta de drogas minorista". El objetivo es reducir la corrupción policial al mismo tiempo que se persigue a los peces gordos, no a los pequeños.
La guerra a la oferta es un fracaso, algo que cualquier estudiante de primer año de economía podría haber previsto. Pero este plan probablemente no revertirá la situación. Es la demanda al norte de la frontera la que constituye el principal motor del terror de las mafias del crimen organizado. Y esa no muestra indicio alguno de disminuir.

http://online.wsj.com/article/SB125288402480007223.html
Escriba a O'Grady@wsj.com

martes, 1 de septiembre de 2009

Colombia: ¡A buen palo te arrimas!


Reflexión acerca del rol estadounidense en los asuntos internacionales, los resultados y la política antidrogas en Sudamérica


Colombia firma un acuerdo de cooperación militar con los Estados Unidos el cual le permitirá la instalación de siete bases en aquel país. La reacción política sudamericana no se ha dejado esperar, produciendo nuevas discrepancias e innecesarios enfrentamientos entre los líderes de nuestras naciones.

La presente reflexión no transita por los vericuetos oscuros de la política, mas bien es una opinión a la luz del militarismo y de los acontecimientos bélicos de los últimos años, la intervención militar norteamericana a nivel global y los resultados obtenidos en todas y cada una de ellas, incluyendo la desastrosa lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.

El poderío y ventaja tecnológica estadounidense parece incontrastable. El observador desprevenido se maravillará ante la tecnología y poderío de la milicia estadounidense. Los canales de televisión, supuestamente culturales como el Discovery, National Geographic y el History, actúan como útil eco del militarismo norteño. Las visitas de “buena voluntad y amistad” que realizan a los países “aliados” no son más que la extensión y reafirmación de la influencia que desean producir en las mentes de aquellos que se dejan encandilar por este bien montado circo militar. Pero la realidad nos brinda una perspectiva distinta de los logros y el significado de la milicia estadounidense. El general norteamericano Anthony Zinny remarcó en una importante conferencia que “siendo Teniente, luché en una guerra en la que virtualmente ganamos todas las batallas y perdimos la guerra-Vietnam” (As a lieutenant, I fought a war where we won virtually every battle and lost the war—Vietnam[i]). El general en realidad se quedó corto. Desde el descalabro de Vietnam, los Estados Unidos han ganado las batallas pero han perdido todas las guerras en las que se ha involucrado y provocado de una u otra forma. En Nicaragua fueron derrotados por las fuerzas sandinistas y está pendiente un pago de 50 mil millones de dólares por los perjuicios ocasionados (ordenado por la Corte Internacional de Justicia), invadieron el territorio británico de Grenada con fines poco claros. La invasión a Panamá acabó con un supuesto narcotraficante pero ha convertido a esa soberana nación en el paraíso del dinero ilegal. Si bien derrotaron a las torpes fuerzas de Saddam Hussein en 1991, la resolución de las Naciones Unidas y la opinión pública internacional les impidió la invasión al codiciado Irak. En los Balcanes, las fuerzas de la “coalición” profundizaron el conflicto local. En Somalia fueron derrotados por pequeñas y desorganizadas fuerzas insurgentes. A fuerza de involucrarse en los asuntos ajenos provocaron la reacción de grupos fundamentalistas y terminaron siendo atacados en el corazón financiero del mundo y no han podido capturar a quien señalan como responsable. En represalia, el aparato militar estadounidense invadió Afganistán y nuevamente Irak, nación que no tuvo ninguna participación en los hechos del 11 de setiembre. En el 2007, la prensa de Estados Unidos anunciaba la intención de varios generales y almirantes de renunciar si es que el presidente Bush decidía atacar a Irán[ii]. Desde Julio las tropas estadounidenses han comenzado la retirada del Irak y la situación en Afganistán se complica cada vez más.

Ganar batallas es distinto a ganar guerras y esto es una dura lección que los generales norteamericanos no terminan de aprender. La naturaleza de la guerra ha cambiado, el enemigo ha cambiado y los medios están cambiando. Igualmente, la lucha contra el “narcotráfico” y el “terrorismo”, de seguirse haciendo de la misma forma no acabará nunca.

De manera parecida, las fuerzas armadas colombianas tienen medio siglo luchando en contra de los grupos insurgentes y esto indica claramente que algo no está saliendo bien. La colaboración militar norteamericana en Colombia, al igual que en el resto de Latinoamérica, no ha logrado pacificar la región. Todo lo contrario, las lecciones aprendidas por los militares latinoamericanos en la antigua Escuela de las Américas solo ha traído muerte, dolor y sociedades aun más polarizadas. En el Perú de los ochentas, la lucha contra la subversión empezó con una torpe respuesta, en los noventas esta estrategia mejoró pero nunca atacó la raíz del problema. El incremento de la violencia, la producción y el tráfico de estupefacientes en el valle del VRAE confirma esta tendencia.

Entonces: ¿Ha sido útil la colaboración militar y técnica estadounidense para acabar con la violencia y el tráfico de drogas ilícitas? Evidentemente no.
¿Qué se logrará en Colombia con la instalación de bases y personal estadounidense? A la luz de la experiencia militar los efectos no son muy claros. Colombia ha gastado en defensa más que ningún otro país de la región (gasto per cápita en relación al PBI) y posee el ejército más numeroso y hasta el uniforme parece una copia del estadounidense. Pedir ayuda a Estados Unidos reflejaría incapacidad y malgasto del ejército colombiano, cosa que desestimo sea cierto en un ejército tan bien preparado.

Más barato y menos polémico sería desarrollar políticas nacionales y regionales propias. Y si se piensa que la corrupción de las fuerzas militares involucradas son un obstáculo ¿Qué nos hace pensar que los norteamericanos no caerán en la misma tentación ofrecida por los poderosos barones de la droga? Especialmente cuando muchos de ellos han sido desalojados de sus hogares por la crisis inmobiliaria, o han visto desaparecer los ahorros y el valor de sus acciones, adquiridos con sus igualmente magros sueldos.

No creo que la presencia norteamericana determine una victoria sobre las FARC y el tráfico de drogas ilícitas si es que toma en estricta consideración los aspectos políticos de la relación. Las derrotas políticas estadounidenses contrastan con el terror y fuego que su capacidad militar le permite desatar, especialmente contra ciudadanos indefensos. ¿Para qué necesitan siete bases en Colombia si no pudieron pacificar Irak con cien?

En este sentido son los estadounidenses quienes necesitan ser asesorados.



[i] Zinny Anthoni. Unrestricted Warfare Symposium. 2006. John Hopkins University, Ronald R. Luman Executive Editor.
[ii] http://www.timesonline.co.uk/tol/news/world/iraq/article1434540.ece?print=yes&ran... 01/09/2009
http://www.huffingtonpost.com/brent-budowsky/will-generals-resign-in-p_b_42214.html

domingo, 8 de febrero de 2009

LOS GIGANTES DEL CENEPA VI


Mi-25

07-02-2009

Escribir la historia de hombres es relativamente fácil. Escribir la historia de los hombres que mueren por un ideal es más complicado. Describir las circunstancias de su sacrificio es aun más difícil y el autor corre el riesgo de perder la perspectiva histórica de la misión en la que perdieron la vida. Si el autor ha sido testigo de los hechos, acarrea la enorme carga emocional y el espíritu de los protagonistas, que como espectros, invaden la memoria y la tranquilidad de quienes sobrevivimos. Martin Luther King dijo que, “al final, recordaremos, no las palabras del enemigo, sino el silencio de nuestros amigos”. Esta es la razón por las cual grito a voz en cuello el nombre de los Gigantes del Cenepa, para que sus espíritus puedan volar lejos de la bruma del olvido. Sin embargo haber sobrevivido a un ataque aéreo, no existe para mi pasaje más espiritual y emotivo que el que aconteció el día 7 de febrero de 1995.
Estando en el Destacamento Aéreo Avanzado en Ciro Alegría, la radio recibió urgentes llamados de auxilio de las patrullas. Habiendo recuperado Base Sur, la cercanía de dicha posición a Coangos la convertía en un fácil blanco para la artillería enemiga desplegada en la zona, sumado a un nutrido fuego de morteros, desplegados a lo largo de las trochas que bajan hacia el oeste de Coangos. Al Ejército le preocupa las bajas que empiezan a sumarse por lo que solicita un inmediato apoyo aéreo cercano. De pronto, el comandante del destacamento FAP se encuentra en una posición muy complicada. Tendría que decidir entre lanzar la misión de ataque o abandonar a las tropas que requerían el apoyo de la FAP. La decisión es difícil si tomamos en cuenta el conocimiento que ya se tenía del dispositivo antiaéreo enemigo, especialmente de los misiles Blow Pipe y los letales Igla. Este es uno de esos momentos en las guerras en la que los comandantes se encuentran acorralados por del destino, cualesquiera la decisión que tomara, acarrearía serias fatalidades. Se decidió por el ataque aéreo. Ahora la responsabilidad estará en las manos de la FAP.
El Briefing resultó complicado y tenso. Desde mi discreta posición de observador, jamás percibí, por parte de las tripulaciones, la menor duda en realizar la peligrosa operación. Tendrán que atacar las faldas del cerro que baja desde la línea de frontera, al oeste de Coangos. Las patrullas han identificado la posición de numerosas tropas enemigas en aquella área. Los helicópteros Mi-25, dispararán cientos de cohetes con la intención de desarticular el dispositivo de artillería oculto en el bosque. Serán dos grupos de ataque. Dos helicópteros atacarán por el oeste dividiendo la atención del enemigo y otros tres desde el sur sobre el objetivo principal.
El destino me impulsó a acercarme a observar la nave que preparaba la tripulación del Comandante Schenone. Durante algún rato miré a al Sub-oficial Erick Díaz preparar la máquina para la misión, mientras los hombres de armamento abastecen los cañones y las coheteras. El copiloto, Capitán Raúl Vera, está removiendo el protector de la ametralladora. Bromeamos un poco para relajar la gravedad del momento, pero su rostro está tenso mientras sube a la cabina. Me muevo al pié de la cabina de Marco Schenone, está acomodando su maletín en el área de carga. Al terminar se dirige hacia donde me encuentro. Cuando está por subir a la cabina duda un instante, se voltea clavando sus bondadosos ojos negros en los míos. Alza la mano derecha y coloca en paternal gesto sobre mi hombro – “Izquierdo”- Es difícil describir la manera que pronunció mi apellido, pero no se trataba de una simple palabra, más bien, sonaba como un discurso que atravesaba mi alma, una palabra acompañada de la elocuencia de una trágica e insospechada despedida.
He atesorado en mi corazón el privilegio que me regaló el destino al acompañar a estos valientes hombres durante sus últimos momentos. Minutos más tarde caerán, habiendo cumplido la misión que jamás dudaron en realizar. Más tarde me enteraría que Marco Schenone habría dicho en el dormitorio de pilotos que la misión era difícil, pero que la cumplirían, ya que para eso se habían preparado, por eso se han convertido en aviadores militares.
Para el lector ajeno al trajín militar puede ser difícil comprender la magnitud de la situación, para mi es difícil encontrar las palabras correctas para interpretarla en tan corto espacio. Debo confesar que los detalles de estas historias han sido plasmados en un libro que, espero vea la luz pronto y cuyo objetivo es rescatar la memoria de estos valientes hombres, caídos hace 14 años atrás y que hoy debemos llamar con orgullo, Los Gigantes del Cenepa.

sábado, 7 de febrero de 2009

LOS GIGANTES DEL CENEPA V

6-2-2009

Estimado lector, en el presente texto me veo obligado a realizar un salto en la historia, que en el caso de las operaciones del Alto Cenepa, avanzan más rápido que mi lenta pluma. Con posterioridad entregaré la historia correspondiente a los días anteriores (Los Gigantes del Cenepa IV).

A estas alturas del conflicto, hace 14 años, las Fuerzas Armadas del Perú han organizado los dispositivos de combate rápidamente. La flota de guerra se encuentra navegando a una ubicación secreta en el pacífico y el Ejército se encuentra reforzando las posiciones en la frontera norte. En el Teatro de Operaciones, las patrullas peruanas han desalojado a las tropas ecuatorianas de las cota 950 (Cueva de los Tayos) y de la posición conocida como Base Sur, recuperada el día 2 de febrero.
En el escenario político, los garantes han presentado un proyecto de paz que el Perú está dispuesto a aceptar inmediatamente, pero que el gobierno Ecuatoriano ha pedido tiempo para estudiar. El cese al fuego aún está muy distante.
En la madrugada del día 6, desde la base de Pisco, una escuadrilla de aviones Camberra ha despegado rumbo al Alto Cenepa. Los veteranos aviones de fabricación británica, tienen la misión de bombardear las posiciones enemigas al oeste de Coangos. Volando en absoluto silencio de radio, los pilotos y navegantes alistan las bombas que reposan en las entrañas de las máquinas. La oscuridad y las nubes los cubren de la artillería enemiga, pero también dificulta el vuelo a muy baja altura sobre traicioneros picos en la cordillera de los Andes.
Sobre el objetivo abren las compuertas del bomb bay para dejar caer varias toneladas de explosivos en la selva del Cenepa. Informes de testigos en tierra afirman que, la fuerza de las explosiones sacuden las colinas y valles adyacentes con ensordecedora fuerza. Es posible que el antiguo y tupido bosque haya salvado a cientos de potenciales víctimas, pero el daño producido ha sido considerable y efectivo. Una a una, las aeronaves viran hacia el sur para retornar, descendiendo sobre la selva para ocultárse del radar enemigo. El rumbo los llevará directamente hacia la tierra de los antiguos Chachapoyas, a una cordillera que se levanta al sur de la planicie del Marañón. Los pilotos y navegantes debe ser muy cuidadosos con los cálculos de navegación. La escasa luz del amanecer, la abundante nubosidad del invierno andino y la poco confiable información de las cartas de navegación norteamericanas, conspiran contra la difícil misión.
En Pisco, las malas noticias llegan pronto. Una de las aeronaves no ha reportado su ubicación. El operador de radio intenta infructuosamente de comunicarse con la tripulación. La respuesta es el silencio.
Este día la Fuerza Aérea ha perdido a los primeros aviadores caidos en defensa de la patria, los Capitánes Percy Phillips y Miguel Alegre.
Días más tarde estoy volando en un helicóptero Twin 212 sobre las cordilleras de Chachapoyas. Nuestra misión es localizar la aeronave que se presume ha caido en algún lugar a lo largo de la ruta de retorno. Agudizamos la vista, pero el esfuerzo resulta estéril. Eternas y gruesas nubes ocultan los altos picos que rodean nuestro helicóptero. Varias hipótesis intentan explicar la desaparición de estos valientes aviadores, pero esta vez, los celosos Apus Chachapoyas guardarán en su divino seno el misterio de estos dos Gigantes del Cenepa.

Capitán FAP Percy Phillips

Capitán FAP Miguel Alegre


LOS GIGANTES DEL CENEPA III





La Cota 950

04-02-2009

La numerosa correspondencia que ha motivado esta serie de artículos, obliga a aclarar algunos aspectos de los mismos. La historia plasmada en esta serie de artículos se encuentra detallada en un libro que, si los medios lo permiten, será publicado en pocos meses. Estos olvidados días de hace 14 años son de celebración de una victoria militar, con aciertos y errores, pero finalmente victoria de las Fuerzas Armadas peruana, al igual que la victoria que se logró sobre la subversión y que sucesivos gobiernos han descuidado con irresponsabilidad. No es necesario señalar las causas, tema ampliamente discutido y al mismo tiempo acallado en la esfera pública. Cada lector tendrá identificado a los responsables políticos en esta sui generis política de desarme unilateral y descuido de la seguridad nacional, tema que exige un detallado estudio y una clara discusión. Recordemos a los héroes que deben salir del anonimato y el olvido a quienes hermosamente podemos llamar Los Gigantes del Cenepa.
Han pasado largos días desde la última entrega, y pido la dispensa del lector. Hacia fines de enero de 1995 ocurrieron varios hechos importantes que describiré a continuación.
El día 27 de enero, luego del ataque a la patrulla “Roosevelt”, el Alto Mando ordenó el inmediato desalojo de las tropas ecuatorianas que invadieron territorio peruano. El primer punto de ataque se efectuaría sobre la posición denominada “Cueva de los Tayos” (también producto de la doble toponimia) que está ubicada en la cota 950, rodeada por las cotas 1034 (noroeste) 1111 (sur) Y 1325 (este). Según la información del reconocimiento sobre la posición se encontraba una sección (30 soldados) de infantería de selva del Ejército Ecuatoriano. Los comandantes del RCB 113 y el BIS 25, reunidos en el PV-1, planearon el ataque mediante el empleo de dos secciones de infantería de la Compañía “C” del BIS 25 y un pelotón de caballería del Escuadrón “A” del RCB 113 con una sección de fusileros de reserva[1].
Las tropas peruanas iniciaron el movimiento desde el día anterior (26 de enero) El pelotón de caballería del Escuadrón “A” del RCB 113 se detuvo en las inmediaciones de la cota 1034 y las secciones de infantería de la Compañía “C” del BIS 25, rodearon la cota 950 ubicándose al sur en la cota 1111. Al amanecer del 27 (05:00hrs) las secciones dieron inicio al avance y fuego sobre la posición enemiga. En solo 30 minutos de combate, los defensores huyeron hacia Coangos. El enemigo sufrió la baja de tres soldados y un oficial, el Teniente (Ec.) Robert Barrera. En las tropas peruanas se reportaron un soldado y un oficial heridos. Inmediatamente después de la recuperación de la cota 950, la artillería ecuatoriana abrió fuego sobre la misma, obligando el repliegue hacia las partes altas.
Esta situación se repetirá en todas las posiciones de las que se irá arrojando a los invasores. Desde Coangos y Cóndor Mirador, la artillería enemiga ha cartaboneado[2] todas estas posiciones con la finalidad de impedir la consolidación del terreno por las tropas peruanas. No existen paraguas para las bombas y los proyectiles. Es un principio de la guerra el neutralizar la capacidad ofensiva del enemigo para consolidar una posición. En este caso, la artillería enemiga dispara desde posiciones reconocidas como ecuatorianas según la línea del Protocolo de Río de Janeiro. En este momento las Fuerzas Armadas peruanas se ven entrampadas por la siguiente disyuntiva, o se destruye las bases logísticas y de artillería ecuatorianas con el peligro de perder legitimidad jurídica internacional, o se realizarían las operaciones militares con el grave riesgo de sufrir bajas por efectos de la artillería. El gobierno optó por lo último. Esta podría ser una de las decisiones más polémicas y difíciles del conflicto, por la que se tendrá que operar, en contra, de varios principios elementales de la guerra, a menos la conocida hasta ese momento.
Es por esto que la forma de operación de las FFAA será novedosa en muchos aspectos, adelantándose a la tendencia que se observará años más tarde en los Balcanes, en el Líbano, en el ataque de Israel a Gaza y de alguna forma, en el Irak ocupado. Perú y Ecuador se enfrentarán en un conflicto en el que se combina la alta tecnología, la lucha de guerrillas, la guerra política y las operaciones psicológicas, adaptándose sobre la marcha a la guerra del Siglo XXI. Es una visión holística de la guerra, en la que los medios intangibles serán muchas veces más destructivos que los tangibles y los resultados en el campo de batalla son confusos y se desbordan fuera de éste.
Hoy en día esta tendencia se está haciendo cada vez más clara, pero hace 14 años, la última guerra de la que se tenía fresca memoria fue la “Operación Tormenta del Desierto”. Cabe señalar que dicho conflicto nunca ha servido para un estudio serio de la guerra, pero al haber sido transmitido en vivo y en directo por la TV, caló profundamente en la mente de los observadores. A eso se denomino “Efecto CNN”. En pocas palabras, la guerra se gana cuando el otro bando huye ignominiosamente. Pero la realidad de la guerra moderna dista mucho del simplismo de análisis similares. Solo por poner un ejemplo, la superioridad bélica de Israel sobre los palestinos en Gaza es indiscutible, pero la victoria de Israel está demostrando ser pírrica al ser denostados moral y políticamente a nivel mundial. Algo similar ocurrió el año 2006 al verse obligados a retirarse del Líbano. Esto indica la complejidad que acompaña el conflicto o la guerra del siglo XXI, las fronteras de lo tangible y lo intangibles son difusas.
Con ese paradigma, los opinólogos del momento (1995) aventuraban todo tipo de conjeturas, pidiendo a gritos la presencia del presidente y el izamiento del pabellón en los sitios recuperados, análisis y conjeturas distorsionadas por la rivalidad política, el racismo y la ignorancia.

[1] Datos obtenidos del libro “Cenepa. Misión de honor” escrito por el General Roberto Chiabra.
[2] En el argot militar significa tener la puntería preestablecida sobre una posición conocida.

lunes, 26 de enero de 2009

LOS GIGANTES DEL CENEPA II




26-01-2009

La guerra no es un fenómeno, es una terrible constante en la ecuación de la historia de los pueblos. Lo que se pretende es mantener esa constante a un valor mínimo y evitar que varíe el resultado final. Lo logran, los pueblos que se mantienen alertas, preparados y vigilantes ante la horrenda amenaza del combate. Esto lo conocen mejor que nadie los hombres que visten uniforme, los últimos en ser escuchados. El soldado evitará la guerra antes que ninguno, el soldado pisará el campo de batalla antes que nadie, el soldado desea regresar al hogar con el mayor anhelo. Morir por la patria es una consecuencia, no un deseo del soldado. El que muere se reviste de gloria. A veces de la mezquindad del olvido, usual en las pequeñas sociedades, anatema en las grandes naciones.
El día 11 de Enero de 1995, dos patrullas peruanas dialogaron con patrullas ecuatorianas con la finalidad de que se retiren del territorio nacional. La reacción de los oficiales ecuatorianos obligó a las patrullas peruanas a encarar el sorpresivo ataque. El lastimoso resultado fue un soldado ecuatoriano muerto y otro herido. La mecha del polvorín de la historia se ha encendido en un acto que, visto desde la comodidad del tiempo, parece inútil e intrascendente. Es fácil ser profeta del pasado y criticar los hechos con la simpleza del prejuicio. Estos relatos no pretenden ser históricos, no, son un homenaje a quienes dejaron su vida en la defensa del ideal nacional y en rescate del olvido.
Ante la posibilidad de la escalada bélica, los comandantes peruanos, responsables de la seguridad de aquella zona olvidada, resolvieron preparar el terreno lo mejor posible. Es deber y doctrina de todo militar, intentar adelantarse a los hechos. La logística es la piedra fundamental de toda posible operación militar, para tal efecto la patrulla “Roosevelt”, al mando del Teniente de Infantería William Guzmán Espinoza, fue enviada a construir un helipuerto hacia una posición más al norte de la posición enemiga, decisión táctica que permitiría ir formando un bolsón sobre estas últimas.
El día 26 de Enero, hace exactamente 14 años, el Teniente Guzmán y sus hombres ya estaban en plena faena de construcción sobre la cota 1325, ubicada a unos 8 o 9 kilómetros al norte del PV-1, cerca a la quebrada Zafra, rodeando las posiciones “Cueva de los Tayos”, “Base Sur” y todos los “Tiwinzas” que se halla a unos tres kilómetros hacia al este.
Días antes, un helicóptero Gazzele ecuatoriano sobrevoló la posición de la patrulla Roosevelt observando los trabajos de construcción y dando aviso al su mando. La propaganda ecuatoriana reportaría que los helicópteros peruanos estarían sobrevolando la zona para bombardear a las patrullas ecuatorianas, cuando en realidad volaron en apoyo logístico para la construcción.
El día 26, las fuerzas terrestres ecuatorianas rodeaban la posición de Guzmán dando inicio a un sorpresivo ataque sobre su posición. Se unió una escuadrilla de helicópteros Gazzele artillados, que descargaron fuego de cohetes sobre la patrulla peruana. El ataque enemigo duró más de tres días. La patrulla “Roosevelt” se refugiaba en las alturas (cota 1400) manteniendo a raya el avance enemigo con solo fuego de fusilería. El Teniente Guzmán era atendido de una herida bala por el Sub-oficial Minchán, cubiertos por el soldado Eduardo Lijisán Asacha, nativo de la zona. Los atacantes empleaban morteros y una de las granadas impactó cerca de la posición de los tres hombres, acabando con sus vidas. Ante esta desgracia, el Sargento1º Segundo Soto Paz asume el comando de la patrulla reorganizado la defensa que duraría cuatro días en total, hasta casi agotar la reserva de munición. Luego de sepultar a los caídos, el Sargento Soto ordena la retira al amparo de la noche, hora que demostraría ser poco propicia para la tropa y aviación ecuatoriana. Luego de 18 días vadeando al enemigo en la selva virgen, Soto y el resto de la patrulla “Roosevelt” llegan al PV-1.
Este primer episodio demuestra el acero del que están fabricados los soldados del Perú, valientes en el combate, con iniciativa, inteligencia y audacia. Forjados en la guerra constante en contra del enemigo terrorista y admirados por la milicia internacional. Solo basta recordar las palabras del General brasilero Ariel que los consideró entre los mejores soldados del mundo.
¿Qué no harían estos hombres si fuera posible dotarlos de moderna tecnología y no enviarlos a la guerra con las manos vacías como pretenden ignorantes y mezquinos funcionarios?
En este primer acto de guerra, denunciado por el Perú ante inútil foro de la OEA, murieron:
- Teniente de Infantería William Guzmán Espinoza. “Roosevelt”.
- Sub-oficial 2º enfermero Segundo Minchán Infantes.
- Sargento 2º Severo Álvarez Rojas.
- Cabo Eduardo Lijisan Asacha.
- Soldado Magdonio Sarmiento Vásquez.
Gloria eterna a los valientes que dieron su vida por el Perú, los primeros Gigantes del Cenepa en caer ante la fuerza enemiga, en un conflicto que escalará rápidamente.

LOS GIGANTES DEL CENEPA I




24-01-2009


Introducción
Un día como hoy de hace 14 años, comenzó la operación militar más incomprendida, vapuleada y ridiculizada, de la moderna historia del Perú. La Guerra del Alto Cenepa constituye un episodio que ha vivido, injustamente, con vergüenza en la memoria colectiva nacional, producto de prejuicios, pasiones desmedidas, ambiciones políticas y el imperdonable silencio de las Fuerzas Armadas, actores principales en un drama que, no tengo dudas de señalar, como una gran victoria.
El sustento de la afirmación se encuentra en el resultado de las operaciones militares, que ignorantes “especialistas” calificaron como derrota, y los propios comandantes militares no supieron analizar. El resultado político de la guerra es aún más claro, Ecuador se vio acorralado en los tratados internacionales – acto que nunca estuvo en el guión que sus generales habían redactado para la disputa - teniendo que sentarse en la mesa de negociación en el marco del Protocolo de Río de Janeiro de 1941, instrumento que históricamente quisieron revisar y negar. Luego de otra amenaza de conflicto en 1998, los presidentes Fujimori y Mahuad se reunieron, literalmente, a puerta cerrada, con la finalidad de llegar a una solución definitiva. Dejaron atrás a cancilleres y diplomáticos que solo entorpecían la búsqueda de la paz debido a su vergonzosa incapacidad.
La Guerra del Cenepa fue empujada por un grupo de políticos que quisieron aprovechar los réditos que genera el odio, y por un grupo de militares que acabaron con las magras reservas económicas del Ecuador, adquiriendo armas (por las que inclusive fueron estafados), enviando a la muerte a cientos de soldados, valientes, olvidados, y engañados. Esos generales disfrutan del dinero y el prestigio que la fallida guerra les brindó, dedicándose en la labor más abyecta del supuesto líder militar, la ambición política y el poder. La única victoria que consiguieron esos generales fue en la mentira, que aún perdura como testimonio vivo de la niebla que envuelve a la guerra. La verdad es siempre la primera víctima de toda guerra.
La solución ha demostrado que funciona, en estos 14 años, las relaciones del Perú y Ecuador disfrutan de los beneficios de la paz, la amistad y el comercio internacional, piedra fundamental del desarrollo de dos pueblos hermanos, cuyas diferencias son infinitamente menores que sus similitudes. La costosísima paz que Perú y Ecuador han logrado, debe cimentarse en el respeto, la libertad y soberanía de sus pueblos, en el acercamiento económico y cultural, y, en el conocimiento de la verdad absoluta que garantice evitar cometer los errores del pasado. Jesús de Nazaret afirmó, solo la verdad nos hará libres.
Situación política en 1995
En el año 1994, Perú alcanzó el PIB más alto de su historia (12.8%) cifra no superada hasta el día de hoy. En esos tiempos el país se perfilaba como uno de los de mayor potencial en la región, recibiendo mucha inversión extranjera. El Perú renacía de las cenizas de una guerra interna y del manejo caótico de gobiernos incapaces. No existía un boom minero ni grandes industrias, simplemente el Perú comenzó a vivir y a trabajar. Luego del conflicto, en 1995, el PIB cayó a solo 8.5% y al año siguiente a 2.5%. ¿Hasta qué punto el costo del conflicto afectó la economía nacional? Directamente no mucho si se toma en cuenta el costo de movilización, la logística y la pérdida de aeronaves (que en su mayoría llegaban al límite de su vida operacional). Indirectamente, los costos fueron muy altos. El hecho de que el país se sumiera en un nuevo conflicto (además del interno) la propaganda ecuatoriana y la tendenciosa crítica interna, ahuyentó a la mayoría de los inversionistas europeos y norteamericanos. Cabe señalar que las inversiones chilenas no eran apreciables hasta 1994. En 1995 los inversionistas chilenos aprovecharon la situación producida por el conflicto y llegaron las inversiones en masa, 5 mil millones en ese año ¿casualidad o parte de una calculada operación? La historia aún calla muchos de estos temas.
Cabe recordar que el gobierno chileno negoció la venta de armas a Ecuador, afirman que la negociación se llevó a cabo en 1994, pero la verdad es que las armas y pertrechos de guerra llegaron en 1995 cuando el conflicto ya había estallado. En ese momento no se denunció con energía dicha venta, con la finalidad de no entorpecer las relaciones del Perú con una nación garante del Protocolo de Río de Janeiro. Al mismo tiempo, Ecuador negociaba con Argentina otra adquisición de armas. La triangulación, denunciada por pilotos peruanos y patriotas, tuvo lugar en febrero de 1995. En ese momento, el Perú se sintió traicionado por la nación aliada, herida que hasta el día de hoy se recuerda con amargura, pero cabe destacar que las armas vendidas por el gobierno de Saúl Menen fueron inservibles, estafaron a los militares ecuatorianos. El escándalo estalló en Ecuador finalizado el conflicto y la oposición política apodó a los generales victoriosos con el sobrenombre de “los chatarreros del Cenepa”, en donde inclusive, el general Gallardo, ministro de defensa del Ecuador se vio obligado a visitar la cárcel. De esa manera se puso en evidencia la malversación del dinero del pueblo ecuatoriano quienes confiaban plenamente en las fuerzas armadas de su país, institución que gozaba de buen prestigio e ingresos. Antes de que el conflicto estallara, el congreso del Ecuador estaba creando las normas que obligaría a las FFAA de ese país a privatizar las empresas de su propiedad, acto que la guerra detuvo apropiadamente y a tiempo, para el alivio de codiciosos generales.
En el Perú la situación no podía estar peor. La larga lucha en contra de los delincuentes terroristas había desviado los fondos de la defensa y el esfuerzo de guerra se centró casi exclusivamente en el frente interno, el frente externo no recibía mucha atención. Si bien la amenaza de una nueva aventura bélica por parte del Ecuador era siempre constante, el “pacto de caballeros” y la visita histórica del presidente Fujimori a ese país parecían haber calmado los ánimos belicistas. Pero el “pacto de caballeros” demostró ser un instrumento inútil y engañoso de la política internacional. Sumado a esto, los sucesivos gobiernos del Perú habían descuidado la necesaria operatividad de las FFAA cuyo equipamiento se deterioraba alarmantemente.
La situación política tampoco podía ser peor, empezaba la competencia por la presidencia de la república, situación en la que la frustración de los candidatos de la oposición se hizo patente con nefastas consecuencias. Si bien al inicio del conflicto se produjo una loable unidad de criterios, poco a poco esta fue dando paso a opiniones que resultarán negativas para los objetivos nacionales. El presidente Duran Ballén de Ecuador, empleó políticamente esta situación para acusar al presidente Fujimori de provocar la guerra con fines electoreros, argumento que también fue empleado por políticos nacionales. La situación demostraba que la candidatura de Fujimori era seguida de muy lejos por su más cercano contendiente, el embajador Javier Pérez de Cuellar y una guerra no sería necesaria para la victoria que conseguiría meses más tarde. Este candidato más tarde afirmaría, con total desconocimiento del resultado de las operaciones militares, que “el Perú había perdido la batalla debido a que el presidente Fujimori no había izado la bandera sobre Tiwinza”. Comentario inocente que moldearía los comentarios de los opinólogos de oportunidad, motivados por intereses personales antes que por el descubrimiento de la verdad, opiniones que enlodarían el accionar militar y dejarían a los altos mandos en inmovilidad psicológica. Salvo aislados esfuerzos, la verdad permanecería oculta por motivos políticos.

El Teatro de Operaciones
Un principio básico, descrito por Sun Tzu desde hace 2500 años, es el que se refiere al terreno en el cual se debe entrar en batalla. El Alto Cenepa es una endemoniada depresión cruzada por cerros, valles y ríos, sin vías de comunicación terrestre, nada apropiado y en contra de este principio básico. Si la hipótesis ecuatoriana hubiera sido cierta, entonces el Perú habría escogido un terreno más apropiado para iniciar el conflicto. En cambio, Ecuador domina las alturas de la depresión con bases que rodean el “dedo” que conforma la línea de frontera. De las bases de Coangos y Banderas no mediaba más de 5 kilómetros hasta los lugares que habían invadido, facilitando la logística y la cobertura de artillería hasta esas estratégicas posiciones, incluyendo el lanzamiento de cohetes desde Cóndor Mirador, situado al suroeste, casi a la retaguardia peruana. De esta manera, la famosa “Base Sur”, “Cueva de los Tayos” y los varios “Tiwinzas” serían blanco fácil de la mortal artillería en el momento que cae en manos peruanas. En resumen, el terreno del Alto Cenepa jamás favorecerá a una fuerza que ataca, en cambio si lo hace con una que se defiende. Las “bases” que Ecuador había creado eran simples claros del bosque en las cotas que permitían una relativa defensa, puntos que son fácilmente recreados en otros lugares sin esfuerzo y que constituyó la principal estrategia psicológica y mediática que buscó engañar al mundo entero. Hay que reconocer que las Fuerzas Armadas del Perú no estuvieron preparadas para contrarrestar la propaganda ecuatoriana y, abandonaron el otro importante frente de batalla de la guerra moderna: la prensa.
El Teatro de Operaciones del Alto Cenepa solo permitiría el empleo de artillería ligera, armas antiaéreas portátiles, infantería y sobre todo, aviación. Las operaciones serían apoyadas desde el aire con el empleo de helicópteros para transporte logístico y de ataque, además de la piedra fundamental que tanto se necesitó, la superioridad aérea.
La Fuerza Aérea tenía que emplear todo el material disponible en el momento, en su mayoría aeronaves que ya denunciaban su obsolescencia. La única plataforma aérea con que se contaba, digna de un combate moderno, eran los aviones Mirage 2000. Por desgracia, la historia de la oscura negociación de dichas aeronaves ha quedado enterrada por el servilismo político. La investigación del Senado nacional ha quedado plasmada en el libro “Pájaros de Alto Vuelo” escrito por el desaparecido Carlos Malpica. Fuerzas adictas a la delincuencia, intentaron acabar con todas las copias de dicho documento incriminatorio, que ha sobrevivido a la purga y al valiente autor. En sus páginas explica las negociaciones que redujeron el número de aeronaves M-2000, de 26 a sólo 14, desprovistas de equipos electrónicos y de todo el armamento necesario para su empleo… los cuales probarían ser indispensables en 1995.
Esta es solo una breve e incompleta introducción a uno de los episodios más controvertidos de nuestra reciente historia, episodio escondido tras la bruma de la guerra y que comenzará el 26 de Enero de 1995 con el mortal ataque a la patrulla “Roosevelt”, quienes intentaban construir un helipuerto, en previsión de un conflicto que se venía gestando desde hace varias semanas. Las horas inciertas se avecinaron y las Fuerzas Armadas se vieron empujadas a combatir en un conflicto sorpresivo e indeseado, para el cual no estaban preparadas.
Esta será la historia del ingenio, el valor y el arrojo de soldados, aviadores, marinos, policías, huambisas[1] y empresarios peruanos, que unieron esfuerzos para superar carencias, dificultades y peligros en un territorio que pocos conocían y que ningún gobierno se preocupó en cuidar y por el que luego, se rasgarían las vestiduras.

[1] Huambis, auto denominación de la nación indígena que vive en las cercanías del río Santiago y el Alto Cenepa.