martes, 20 de mayo de 2008

EL ERROR DE DIOS

En el libro del génesis[1] Dios nos da una orden clara: “Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla...”. ¡Sometedla! Mala orden para una especie que no sabe someter su propia codicia.
¿Acaso erró Dios al darnos la libertad para destruirnos?

La preocupación por la conservación del medio ambiente no es nueva. Desde los años setentas, la comunidad científica preveía la degeneración del medio ambiente debido a la actividad humana. Durante la guerra fría, los seres humanos habíamos alcanzado un punto en el desarrollo tecnológico (atómico) en el que podríamos habernos autodestruido varias veces. ¿Cómo es que el único ser racional del universo conocido puede haber llegado a tal punto de estupidez e irracionalidad? ¿Acaso el cambio climático será sinónimo de extinción de la especie?

Primeramente analicemos las tendencias actuales. La ciencia y la tecnología se desarrollan principalmente en el hemisferio Norte. Los científicos climáticos, aunque estudian los patrones de todo el planeta, generalmente hacen predicciones para éste hemisferio. Son escasos o inexistentes los modelos predictivos desarrollados para el hemisferio Sur, para el Perú y la franja ecuatorial específicamente. Entonces reflexionemos ¿las terribles predicciones de los políticos y científicos del norte, serán las mismas que para la zona ecuatorial del planeta, mas templada y alejada de los polos? Es posible que no, pero tampoco significa que estaremos libres de soportar los efectos del cambio climático.

Uno de los factores más estudiados -y que ya se ha hecho realidad- es la disminución del volumen de los glaciares andinos. Los glaciares actúan como gigantescos reservorios de agua dulce. Mantienen el caudal de los ríos que en gran medida se pierde en el mar. Pero los científicos y políticos han disparado la voz de alarma, asociando el fenómeno con la futura escasez de agua. ¿Es esto cierto?

El agua que cubre el planeta depende de la existencia de la atmósfera. La atmósfera existe debido a la gravedad. Si alguno de estos factores deja de existir, no se preocupe, ya no habrá nada por hacer (entonces no es un problema). Mientras los océanos sigan siendo calentados y evaporados por el sol, habrá lluvia. La lluvia caerá y continuará el ciclo vital del agua. Puede que el cambio climático produzca modificaciones en los patrones de la lluvia. Es evidente que esto produce exceso de lluvia en algunos lugares y escasez en otros, pero ella seguirá cayendo.

La cordillera de los Andes recibe un enorme volumen de agua de lluvia. Parte del agua cae en forma de nieve formando los glaciares, el resto cae en la tierra. Se forman las lagunas, los depósitos subterráneos (acuíferos) y el resto fluirá como arroyos y ríos. La existencia de agua no es el problema. El problema consiste en un adecuado abastecimiento y conservación del elemento ¿Dejará de llover en el Perú? Es poco probable y según el modelo futuro, podría llover más.

La solución está en lograr la acumulación del excedente de aguas, el aprovechamiento de las aguas subterráneas y en el transporte de las mismas a los lugares donde son requeridas. Si se construyen presas, canales y túneles el abastecimiento de agua estaría asegurado. Al principio puede parecer costoso, pero se asegura la continuidad del fluido para el consumo humano, el desarrollo agrícola y la generación de electricidad. Solo depende de la decisión política ya que la tecnología y el dinero lo tenemos devaluándose en el banco. Hace poco se ha suscrito un convenio con Brasil para que construya hidroeléctricas en el Perú. Es un buen comienzo ¿y que hay de las obras que debe hacer el estado peruano?

En franca contradicción, han aparecido intereses particulares en vender a la empresa estatal del agua plantas de desalinización. Esta es una solución temporal, complicada, vulnerable, de enorme consumo energético y también contaminante, dependiente de tecnología foránea, altamente costosa y con un producto final casi artificial. ¿Es lógico hacer esto en una nación con agua? Hay que evitar la instalación de este tipo de plantas que solo obedece a intereses particulares, apoyados por la opinión (remunerada) de pseudocientíficos y “especialistas”.

La prevención de futuros eventos meteorológicos y el correcto aprovechamiento de los recursos depende de la investigación científica en general. Específicamente, los meteorólogos peruanos deben ser apoyados en la creación de los modelos predictivos (del Perú enlazados con los del planeta) para anticipar y prevenir los efectos de los fenómenos que podrían producirse por el calentamiento global y el cambio climático. ¿Qué sucederá si la temperatura se eleva? ¿Cambiará la temperatura, velocidad y salinidad de las corrientes marinas? ¿Cómo se modificará el patrón de precipitaciones en el territorio? ¿Acaso la costa desértica podría convertirse en una zona de lluvia y enormes potenciales agrícolas? La ciencia puede y debe responder estas y otras interrogantes. Pero hacer ciencia requiere recursos y apoyo político. ¿La clase política será capaz de visualizar el futuro más allá de 5 años?

La Cumbre de Río (1992) y la firma del Protocolo de Kyoto (1997) coincidieron con el inicio del ahora mundo unipolar, regido por la victoria del capitalismo y la economía de mercado. El crecimiento (sin precedentes) de este modelo económico ha producido enorme riqueza y abundante pobreza. Paralelamente, el exagerado consumo de bienes manufacturados ha producido un gran impacto sobre el planeta. Los numerosos acuerdos políticos para prevenir la destrucción del medio ambiente no han sido implementados en su totalidad. El mercado está ganando y el planeta está perdiendo.


La conservación del planeta requiere de una visión holística, engranada entre las diversas especialidades de la ciencia y la tecnología. El desarrollo de los biocombustibles (etanol y biodisel) confirma el negativo impacto que pueden producir las nuevas tecnologías. La tecnología implementada por codicia y sin criterio, creará nuevos problemas.

Hace pocas semanas se produjo un rápido aumento global en el precio de los alimentos, en un período de pocas semanas. Se señala a los chinos e indios como responsables debido al aumento de la demanda ¿acaso han empezado a comer más de la noche a la mañana? Se responsabiliza al aumento del precio del petróleo ¿acaso no es un alza especulativa? No se ha comprobado que hayamos llegado al pico de las reservas, además, en Brasil se han hallado gigantescas reservas que se suman a las reservas conocidas de combustibles fósiles. ¿Por qué el alza del petróleo ha coincidido con la conquista norteamericana de Irak? Por último, la distribución global de los alimentos es manejada por enormes corporaciones (como la Monsanto, Conagra, Cargill, Continental, Bunge and Born, Louis Dreyfus, André, y Archer Daniels, etc) pero estas no han sido incluidas en la ecuación del alza de precios. La amnesia de los “especialistas” y economistas mundiales es proverbial. En el Perú, el gobierno simplificó el problema del aumento del precio de los alimentos señalando a los pequeños minoristas de los mercados como los responsables ¿Se habló de los grandes minoristas como los supermercados Wong? Ni una palabra en boca de políticos y “economistas”. Nuevamente, proverbial amnesia y una opinión pública que no opina.

Paradójicamente, figuras de los países sin “libertad” o “totalitarios” como Cuba, venían advirtiendo (desde hace años) sobre el peligro de la hambruna que empieza a afectar a la humanidad. ¿Quién es más libre? ¿El que vive engañado por el “mercado” y la propaganda o el que vive buscando la verdad de los hechos?


Habrá que revisar el modelo de mercado y los muchos prejuicios creados por las Armas-de-Desinformación-Masivas, al servicio de los intereses financieros, comerciales y consumistas (publicidad) que nos están empujando hacia un problema de supervivencia global.


No es casualidad que el premio Nóbel, Al Gore, halla sido duramente criticado por el poderoso sector de corporaciones explotadoras de combustibles fósiles. El documental “Una Verdad Incómoda” describe magistralmente el actual problema. Pero la verdad duele y será una dura lucha por llegar a ella.


El astrofísico Carl Sagan comparó nuestro planeta como una gran nave espacial. Ella lleva a la humanidad por el viaje universal. Pero esta nave no está dotada de cápsulas de escape ni asientos de eyección. Estamos condenados a permanecer en ella pase lo que pase.


J.E. Lovelock[2] nos da una nueva visión: “La Gaia”. Entender al planeta tierra como un gran organismo viviente que se mueve, tiembla, siempre cambia. El dinamismo de la tierra es casi imperceptible a la velocidad humana, pero es muy dinámica a escala cósmica. Los seres vivos somos como pequeños insectos que deben vivir en armonía con Gaia. El ser humano no es la excepción. No estamos sobre Gaia para “someterla”. Compartimos el espacio con otras especies. Somos parte del frágil ciclo de la vida que venimos alterando constantemente.

Hemos inventado todo tipo de formas para alcanzar el poder. El poder de dominar la naturaleza, el poder de dominar a nuestros congéneres, el poder de autodestruirnos, el poder de acumular bienes materiales y dinero. Sin embargo somos incapaces de limitarnos en el uso y abuso de ese poder. La especie humana está desequilibrándose a sí misma y a otras especies. En una era caracterizada por el impresionante avance en la medicina, las comunicaciones y el conocimiento, es imperdonable que exista hambre y pobreza entre la mayoría de los miembros de la especie. ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué está sucediendo? ¿Quiénes son los responsables? ¿Nuestro “modelo” de vida es acaso el más adecuado?

Tenemos que buscar respuestas a estas incómodas preguntas, tras la “Cortina de la Información”. Al igual que la “cortina de hierro”, “la cortina de bambú”, “el muro de Berlín”, “el muro fronterizo de EEUU” y “el muro de Israel”, la “cortina de la Información” es otro vergonzoso medio de dominar a la humanidad. Es muy difícil mirar tras ella. La cortina modela nuestra percepción del mundo, nuestros objetivos de vida y hasta las metas personales, moldeadas por una precoz exposición a los medios de información y la manipulación social. La “cortina de información” nos persuade a seguir los objetivos de quienes la controlan, aquellos que han acumulado el dinero y poder.


Las respuestas serán aún más incómodas y podrían alterar la percepción que tenemos del mundo. Para revertir el daño al planeta, el ser humano tendrá que repensar el exagerado consumismo. Para ello, la publicidad de nuevos (y generalmente prescindibles) bienes, tendría que disminuir o desaparecer. Millones de dólares invertidos en estas técnicas de manipulación social podrían ser empleados en una mejor distribución de los alimentos. Habría que limitar el crédito de consumo, el urbanismo desmedido y no planeado, el empleo preferencial de transporte público de bajo impacto. La disminución de la explotación de recursos naturales. La democratización y desmonopolización del comercio y distribución alimentaria. El control del Estado sobre los mercados para evitar hegemonías monopólicas y el abuso de los agentes financieros. Todo es posible en la medida que se neutralice el poder de los grupos dominantes.
El Estado tendrá que actuar en verdadera democracia. Corregir esta visión contradictoria: no se debe explotar los recursos naturales si es que causan perjuicios a otros o a las delicadas fuentes de agua – afirmar lo contrario es una ilusión- además se cuenta con mejores alternativas de desarrollo (que es distinto que acumular dinero) como el turismo, la agricultura y la manufactura con tecnologías “verdes”. Detener la demagogia inaugurando “ministerios del medio ambiente” y al mismo tiempo plantas para la producción de papel, ¡las más contaminantes del mundo! Llegan a Lima por que nadie las quiere en otros países. Detener el gobierno por los intereses foráneos, no por la vida y la libertad de los peruano.

En resumen es necesario iniciar el camino a la construcción de una sociedad más justa, en la que las diferencias entre los poseedores y los desposeídos no sean el abismo de dos universos paralelos y contradictorios. Finalmente, una vida liberada de la esclavitud de la codicia (profit) y marcada por la sencillez, podrá brindarnos una mejor calidad de vida a todos.

Las alternativas no abundan. La Gaia ya refleja las primeras señales del maltrato al que la sometemos. Carl Sagan afirmó que “no es potestad del universo estar en perfecta armonía con la ambición humana”. Ni el universo ni el planeta nos esperarán. ¿Estaremos llegando a nuestro nivel de incompetencia como especie?.

La Gaia reaccionará. Una sacudida del Leviatán expulsará al incómodo parásito humano que no supo comportarse. Otra especie tomará nuestro lugar... posiblemente con mayor sabiduría.
¿Cometió Dios un error? no lo se. Pero si fracasamos y nos extinguimos, seguro le causaremos mucha vergüenza.

[1] Genesis 1:28 Biblia de Jerusalem.
[2] Lovelock, J.E. “Gaia, una nueva visión de la vida sobre la tierra”.- Ediciones Orbis S.A. 1985

jueves, 15 de mayo de 2008

LA ILUSIÓN MÁS CARA DEL MUNDO


"Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar".
Mark Twain

Con un promedio de 7 u 8 “cumbres” al año (eufemismo que describe cualquier reunión de presidentes) el presidente de un país que asista a todas, perderá al menos un mes al año de su valioso tiempo. Si a esto le sumamos los enormes gastos, las descomunales incomodidades y pérdidas de tiempo que producen en la ciudad-sede, cabría preguntarse ¿qué beneficios concretos derivan de dichas reuniones?

Las reuniones están salpicadas de vibrantes discursos e ingeniosas propuestas, para salvar al mundo y la humanidad. Al final, se firma con solemnidad un compromiso (ya existen decenas) que pasa al olvido con el primer sorbo de fino whisky. Las reuniones de presidentes y de representantes de gobierno nunca han producido un acuerdo que haya sido cumplido o que haya cambiado la vida de las personas en cuyo nombre se reunen.


Álvaro Uribe ha llamado alguna vez a estas reuniones “turismo presidencial” y “una pérdida de tiempo y dinero”. Su Némesis política, Hugo Chávez dijo que “mientras los presidentes andan de cumbre en cumbre, los pueblos andan de hueco en hueco”. Al menos están de acuerdo en esto.

Uno de los pocos efectos prácticos de las “cumbres” es de servir como punto de encuentro o acercamiento de presidentes en conflicto (como los anteriormente citados) o uno que otro acuerdo bilateral, que bien se podrían lograr de manera más económica.

Una actividad adicional a las “cumbres” son las reuniones de negocios de los empresarios e inversionistas internacionales. No son más que simples foros para lograr uno que otro negocio. Adornado de mensajes idealistas como “bienestar”, “desarrollo sostenible”, “protección del medio ambiente”, “inclusión social” y “lucha contra la pobreza”, los hombres de negocios emplean sus recursos e intelecto para lograr sus metas personales, muchas veces poco lícitas y sustentada en la “alta competitividad peruana” lograda gracias a una mano de obra barata y sin el pago de los incómodos beneficios sociales (solo falta considerarlos sobrecostos).

Aunque los organizadores afirmen lo contrario, la II cumbre empresarial de Lima no es la excepción a la regla. Los pobres, en cuyo nombre se reúnen, no están representados. Me imagino que los 500 dólares del costo de la entrada actúan como el primer filtro para impedir el ingreso de personas que puedan decir algo incómodo o “política y socialmente incorrecto” (es decir, la verdad). Ha llamado la atención la negativa por parte del comité organizador de entregar la información de la agenda a tratarse, a los medios de comunicación (14-5-08), negativa confirmada por el propio Vega Llona, miembro del comité. ¿Cuál es el secreto? Mejor sería llamar por su nombre a la reunión de negocios y no rodearla hipócritamente de frases eufemísticas.

Pero la “cumbre” debe de legitimarse. Para ello han contratado los servicios de empresas expertas en la manipulación de la opinión pública. Con mensajes apropiadamente diseñados intentan persuadirnos de la importancia de la “cumbre” y el como “cambiará nuestras vidas” y “que el Perú será por fin conocido por todos”. Estas verdades a medias son difundidos por los medios de comunicación “oficiales”, convertidos en reales y efectivas Armas-de-Desinformación-Masivas.

La impresionante y exagerada seguridad, el descomunal caos vehicular sumado al alocado arreglo de pistas (cortesía del presidente de la república), el sacrificio de no poder movernos, no trabajar, no estudiar y el gasto superfluo del tesoro público, son los aportes de una ciudadanía que mirará con esperanza y curiosidad el desplazamiento de los automóviles VIP. Será como observar extraños especímenes a través de los kilómetros de rejas negras que nos separan. Como dos especies distintas, los de “adentro” y los de “afuera”. Los miraremos mordisquear nuestra gastronomía, cultura y quien sabe, un poco de nuestra riqueza.

Pero nosotros estaremos fuera de esa jaula, soñando con que, la ilusión más cara del mundo cumpla lo prometido y mágicamente cambie nuestras vidas.

domingo, 11 de mayo de 2008

El “Evento X”


Estimado lector, permítame presentarle el siguiente e hipotético escenario:

Por alguna e imaginaria causa, la cual denominaré “evento X”, el Perú se convierte en el último territorio del planeta con seres humanos. Los recursos naturales y ecología están intactos. Pero al mismo tiempo, este “evento X”, nos impide dejar el territorio demarcado por las actuales fronteras. Es una especie de muro que nos obliga a quedarnos dentro. Es decir, debemos valernos solo por lo que el territorio del Perú ofrece.

¿ Los peruanos, seríamos capaces de sobrevivir por nuestros propios medios y perpetuar la especie humana?

Primeramente, el aire no ha sufrido cambios, entonces la vida está asegurada. Al no alterarse los ciclos ecológicos, el agua seguirá fluyendo por ríos y lagos, lista para ser consumida. Al cesar las importaciones se produce una inicial escasez de ciertos alimentos como el trigo, la carne de res, el caviar ruso, los Kornflakes, el sauerkraut, la cerveza inglesa y el Johnny Walker etiqueta azul. Será catastrófico para ciertos organismos, pero absolutamente irrelevantes para la mayoría. La naturaleza tomará su curso y las especies menos adaptables sucumbirán ante la crisis. Luego de un breve tiempo, la lógica del mercado impulsará el cultivo de especies alimenticias autóctonas y naturalmente adaptadas en reemplazo (temporal) de las industriales (caña de azúcar, etc.) Se consumirá mas papa, olluco, camote, alpaca, pescado, yuca, etc. Es pocas palabras no moriremos de hambre, asegurando la supervivencia de la especie. El transporte sufrirá reveses. Los nuevos automóviles de hoy, al envejecer, irán saliendo de circulación. La escasez de combustible no esencial, impedirá el desperdicio al que estamos acostumbrados. En las urbes, los automóviles serán reemplazados por otros medios de locomoción como las bicicletas (como sucedió en China hasta hace pocos años) Solo se verá circular vehículos de servicios público (transporte, ambulancias, bomberos, etc) y el de alguno u otro particular que pueda agenciarse repuestos y gasolina (como ocurre en Cuba el día de hoy que sufre una situación similar al “evento X” pero que se denomina bloqueo comercial a un territorio pobre en recursos)

La sociedad sufrirá una transformación. Los mejor adaptados y acostumbrados a la escasez, es decir los más pobres, irónicamente podrían sobrevivir con mayor facilidad. Los privilegiados de hoy sufrirán con mayor fuerza las carencias. No podrán mantener los privilegios por la fuerza ya que significaría la condena como grupo. El grupo más numeroso saldría victorioso en caso de conflicto. Habrá que evitar los conflictos para asegurar la supervivencia. La oportunidad de la especie estará basada en la adaptación, la renuncia a privilegios, el cambio de hábitos y la tolerancia. Esta nueva sociedad podría ser muy diferente a la que conocemos hoy en día. La suntuosidad y el consumismo que rige nuestra existencia desaparecerá en poco tiempo al no poder ser renovada y/o rápidamente reemplazada. Adiós a, artículos electrónicos, automóviles sofisticados, repuestos para ciertas industrias, plásticos y basura mercantil. Inclusive, los equipos de la televisión irán fallando hasta que no funcionen (¿la extrañaremos?).


Debido a que el “evento X” no ha alterado las facultades mentales y el potencial cognitivo de la población, la recuperación industrial y tecnológica será solo cuestión de tiempo. Poco a poco se perfeccionarían las técnicas metalúrgicas, ya que tenemos en minerales abundancia. Se fomentaría el abastecimiento de combustibles de más simple transformación como el gas natural y la energía hidroeléctrica y eólica. La industria irá perfeccionando la fabricación de nuevos equipos. La medicina impulsará la producción de medicamentos y el desarrollo científico de nuevas drogas y equipos. Tendría que surgir una industria de semiconductores con la finalidad de emplear el conocimiento de la electrónica para el impulso de las comunicaciones y la informática.

Empezaríamos a valorar el conocimiento. La ausencia de tecnología y capitales foráneos producirá un vacío tecnológico que habrá de ser reemplazado en cierto tiempo. Aquellos peruanos que se formaron profesionalmente antes del “evento X”, deberán compartir su valioso conocimiento con las nuevas generaciones, perpetuándolo y multiplicándolo. La investigación científica será de absoluta necesidad de supervivencia y camino al perfeccionamiento como sociedad. La base tecnológica industrial y militar podrá emplearse enteramente para ayudar a la nueva humanidad.

En resumen, el “evento X” nos demuestra que al Perú los recursos no le faltan y la supervivencia y el auto sostenimiento serían teóricamente posibles (condición potencial)

Otras naciones, sin necesidad del “evento X” han transitado por estadios de desarrollo similares a los descritos. Cuando era niño recuerdo que la calidad de los productos japoneses dejaban mucho que desear. En solo 40 años el mundo ya no puede vivir sin ellos. Lo mismo sucedió y sucede en Estados Unidos, Corea, Israel, Rusia, China, y en la Europa industrial con recursos compartidos que impulsó la aparición del capitalismo. Pero el Perú tiene casi todo ya que lo único escaso es la confianza en nosotros mismos.

Si tenemos de todo lo necesario para desarrollarnos (potencial) ¿por qué insistimos en confiar nuestro futuro a las organizaciones, los capitales y las corporaciones extranjeras?

Por que es fácil. Es fácil pedirle a otros que extraigan los recursos, que los transporten, que los transformen y que los devuelvan como productos finales. Es fácil pedirle a otros que construyan las tiendas para vendernos estos productos. Es fácil dejar en manos de otros el otorgamiento de créditos a elevadísimos intereses para que los peruano vivan endeudados. Es fácil pretender dirigir una nación dejando a otros que decidan e impongan su voluntad y objetivos particulares. Este modelo se reviste de eufemismos como “libre mercado”, “inversiones extranjeras”, “PBI”, “crecimiento”, “desarrollo”, palabras y frases bonitas que ocultan la incapacidad creativa y el valor para asumir riesgos del grupo dominante de la sociedad peruana. El grupo dominante prefiere negociar contratos lesivos a los intereses nacionales, recibir las dádivas que le aseguren empleo fijo en estas corporaciones foráneas, ser los fieles instrumentos para dominio financiero internacional y mantener a la nación en la pobre condición de proveedores de recursos naturales, literalmente simples picapiedras. Es una condición de esclavitud mental y moral. Lo contrario se denomina libertad.
La Libertad implica sacrificios en pos de un beneficio ulterior, posiblemente para otras generaciones. Libertad de luchar por adaptar las reglas del mercado internacional para nuestro beneficio. Libertad de crear las universidades que impulsen el conocimiento creativo para que sea aprovechado por las nuevas y antiguas empresas que hoy luchan por competir. Libertad de aceptar el diálogo abierto de toda la sociedad, reconociendo la inviabilidad de mantener las infranqueables diferencias sociales y económicas que cada vez nos dividen más. Algunas veces los esclavos le temían a la libertad por que implicaba valerse por ellos mismos. La libertad es dura, implica peligros y cometer errores, pero serán nuestros errores. Los mismos errores que las naciones desarrolladas cometieron en su momento y produjeron experiencia, conocimiento y sabiduría. La era del conocimiento nos protege, en gran medida, de cometer los mismos errores mediante el aprendizaje. La libertad implica la necesidad de competir en igualdad de condiciones dentro y fuera de nuestro territorio. La libertad implica enfrentar la posibilidad de perder privilegios o ganar otros. Pero esto no será posible hasta que el actual Estado no se transforme. Dejar de ser un instrumento de dominación y parasitismo, para convertirse en el ente regulador y promotor del que tanto se habla y tanto se necesita.

Análogo a las leyes físicas, el potencial de una Nación implica una condición de inmovilidad. La liberación (libertad) de la energía producirá el impulso necesario para mover a la sociedad en conjunto (condición cinética) Esto produce trabajo y es mesurable en término de potencia. Por eso hablamos de las “grandes potencias”. En ellas se ha liberado la energía social total y no solo una pequeña parte de su masa (grupo dominante) He aquí una diferencia sustancial en las diversas condiciones del desarrollo. Avanzamos todos juntos, mayor potencia. Una pequeña elite, poca potencia.

Posiblemente estamos en el mejor momento para iniciar una transformación pacífica, libre de ideologías y ampliamente representada (nunca conseguida hasta el momento) Deberá cesar el enfrentamiento y organizar pronto lo que podría denominarse “La Gran Cumbre Peruana”, con el mismo tesón e interés demostrado para las cumbres internacionales o las cumbres alternativas; Pero con libertad, verdadera democracia y diálogo sincero. Espero que de alguna forma el “evento X” nos ayude a encontrar la confianza necesaria para buscarlo.