jueves, 17 de enero de 2008

LA CONSTRUCCIÓN DE UNA VERDADERA DEMOCRACIA


En los momentos difíciles de la Patria, el valor se evidencia sin necesidad de análisis. Los hombres y mujeres que aman la tierra que los acoge, obran con la ciencia de su amor y los cobardes huyen y critican a la distancia.

¡Que fácil es encontrarlos!. Están tejidos en las páginas de la historia, protegidos por la media lengua y las falsedades de la opinión comprometida, sometida al dictado del poder y al proveedor foráneo.

En una cosa concuerdo con el actual presidente, el Perú necesita unidad. Pero no la unidad del conformismo y el silencio. La de aceptar ciegamente la conducta de funcionarios que no brindan confianza, la misma que vienen perdiendo por sus obras y por las obras que nunca hicieron. La imperfecta democracia peruana les ha brindado una segunda oportunidad que hasta el momento no saben aprovechar.

La democracia necesita de las ideas. Romper con el monopolio de la opinión que ostenta el poder. La construcción de la unidad nacional no se logrará con el imperio sobre mudos ciudadanos, ni con la dictadura ideológica de ciertos líderes de opinión.

Los hijos de la Patria deben alzar la voz de la crítica, directa, razonada, sustentada en los hechos y no en frases vacías. Los hijos de la Patria hacen empresa pensando en el Perú y su grandeza. Son los empresarios, grandes y pequeños, que compiten contra los capitales depredadores. Son el pueblo y sus funcionarios, con y sin uniforme, que empujan juntos el coche del desarrollo. Son los que protestan ante el entreguismo y la falta de solidaridad de los mezquinos. Son los que reciben los epítetos de incapaces, nacionalistas, comunistas, anarquistas, militaristas, enemigos del desarrollo... insípidos eufemismos de la cazuela ideológica de quienes defienden y ocultan los injustos privilegios de los subastadores de la Patria.

Pero la Patria y el patriotismo de los honestos, están más allá del alcance del hedor ideológico del poder. Cuando pretendan clavar sus garras en el patriotismo, despedazarán el endeble castillo de su imperio.

Solo existe un imperio al que acepto, es el de las ideas, la forma más sublime de crear democracia. Solo hay una dictadura a la que me someto, la del amor a la Patria. Solo hay un gobierno al que respeto... aquel que se somete a las otras dos.

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