jueves, 7 de abril de 2011

EL TERRORISMO: una categoría de lucha

¿Qué es el terrorismo?

El terrorismo no es un fenómeno nuevo. El ser humano ha empleado diversas tácticas para combatir entre sí y el terrorismo es una táctica más del arsenal. Hoy en día es éticamente reprobable el empleo de las tácticas terroristas, están fuertemente penalizadas y la opinión pública mundial las rechaza. ¿Por eso han desaparecido? Por desgracia no.

Durante el sitio de Masada, el general romano Lucio Flavio Silva, sitió la inexpugnable fortaleza, y entre las tácticas empleó el terrorismo. Mandó lanzar con catapultas a los judíos prisioneros hacia las alturas de la fortaleza. Solo podemos imaginar el terror de los defensores al observar a sus connacionales caer destrozados a sus pies. Durante la defensa de Europa ante el avance de los ejércitos musulmanes, el príncipe Vlad de Transilvania (el que inspiró a drácula) solía mandar a empalar a los soldados musulmanes prisioneros para aterrorizar a sus enemigos, al parecer con dudoso éxito. El libertador del Perú, José de San Martin era considerado un cuasi terrorista por la atemorizada población de Lima, al encontrarse cerca a la ciudad que se negaba a abandonar la soberanía real española (por eso nos demoramos más de 11 años en independizarnos)

Como se deduce de esto, el terrorismo es una categoría de lucha, generalmente empleada por la facción más débil de la contienda, sin exceptuar necesariamente a la más poderosa.

¿Quiénes emplean las tácticas terroristas?

La emplean grupos con objetivo de lucha armada, partidos políticos, Estados y hasta los grupos del crimen organizado como las mafias.

Las tácticas del ejército israelita, consistente en la destrucción selectiva de las casas de las familias de los terroristas palestinos que los han atacado (previamente desalojadas) constituye una forma de empleo del terror contra el terror en Gaza.

Durante la época de la proscripción aprista, este partido político comenzó a emplear tácticas terroristas (bombas en la vía pública y a blancos selectivos) durante algún tiempo, es decir, atravesó por un periodo de subversión. Luego estas serían retomadas por otro grupo político con funestos resultados.

El “Partido Comunista del Perú por el Sendero Luminoso de Mariátegui” fundado por Abimael Guzmán Reinoso en 1969, retomó el empleo de las tácticas terroristas hasta el paroxismo de la insania criminal y solo lograron el repudio general de los peruanos. Sin embargo, este grupo estaba organizado como partido político (no inscrito en los padrones nacionales) con jerarquía e ideología propia y, con objetivos definidos (tomar el poder por la vía violenta). El empleo del terrorismo marcó una época de “lucha armada”, táctica que ha sido prácticamente abandonada por los remanentes de este grupo armado dando un importante giro estratégico. Para entender a Sendero Luminoso hay que estudiar sus objetivos político-partidarios.

Si algo ha distorsionado la discusión de cómo combatir a este grupo subversivo y criminal, ha sido la larga discusión legalista entre los grupos defensores de los derechos humanos, ciertos fiscales y jueces con temor a represalias políticas, que han hecho lo imposible por condenar y/o perdonar los extensos crímenes empleando ridículas argumentaciones gramaticales y sintácticas, en vez de llamarle al pan, pan y al vino, vino.

El terrorista es un delincuente, debe ser castigado y no convertido ni en víctima ni en mártir.

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